Cómo enseñar a los niños a cuidar sus dientes

Enseñar a los niños a cuidar sus dientes

Enseñar a los niños

“Debes cuidar tus dientes lavándolos después de cada comida ¿No te gustaría tenerlos tan blancos y fuertes como el héroe espacial Buzz Lightyear?”

A menudo tiramos de superhéroes y personajes de cuento como ejemplo para que nuestros niños se acostumbren a cepillarse los dientes a diario, todos los métodos valen siempre que los niños entiendan la importancia de tener una buena salud bucodental.

A esas edades hay que prestar especial atención al cuidado de la boca. Entre el 60 y el 90% de los niños escolares tienen caries dentales-afirma la Organización Mundial de la Salud (OMS)-seguramente a causa de los dulces o de la una mala higiene dental, y aunque muchos de nosotros hemos tenido caries alguna vez, es muy importante enseñar a los más pequeños que los dientes son para toda la vida y que hay que cuidarlos como un tesoro.

Para ello, el ejemplo de los padres desempeña un papel fundamental.

Son los que deben transmitir esto a los niños. Además de llevarlos al dentista, deben infundir la costumbre del cepillado diario en su día a día para crearles un hábito desde pequeños y evitar o disminuir el riesgo de tener problemas de salud dental que pueden surgir con el paso de los años.

O siendo niño todavía. Los dientes de leche se caen, pero no por ello dejan de ser importantes. Hay que cuidarlos como si de los permanentes se tratase ya que sirven para masticar, para pronunciar ciertas palabras y, si se cuidan, para evitar el riesgo de futuras infecciones en los dientes permanentes. Sin olvidar lo que gusta tener una sonrisa bonita.

Sin embargo, podemos comenzar a cuidar la boca de los niños antes incluso de que le salgan los dientes de leche. Estos comienzan a aparecer alrededor de los 6-8 meses de edad, hasta entonces, solamente tienen las encías.

Recomendamos limpiar las encías con una gasa dos veces al día, una vez por la mañana y otra antes de acostarse, para evitar la acumulación de bacterias que puede aparecer en estas zonas.

Cuando le salen los primeros dientes, hasta los dos años, no se recomienda usar pasta de dientes para evitar que se la traguen, y cuando llegan a esa edad, se debe comenzar a utilizar pasta fluorada pero en cantidades muy pequeñas.

Hasta los 5 o 6 años hay que ayudarles a limpiarse los dientes, ya sea limpiándoselos nosotros mismos o supervisando cómo lo hacen ellos y, una vez veamos que se apañan bien, debemos dejar que lo hagan solos para que se acostumbren y lo conviertan en una rutina diaria con la que deben cumplir un mínimo de dos o tres veces al día.

En Achútegui Dental nos encanta recibir a los más pequeños de la casa y ayudarles a aprender la importancia de cuidar sus dientes día a día.

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¿Qué deberían saber los padres acerca de la salud bucodental de sus hijos?

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Los dientes de leche empiezan a erupcionar hacia los 6 meses y hasta los 2 años y medio no terminarán de salir los 20 dientes y muelas de leche en el niño, un total de 10 piezas en cada arcada.

Estos dientes son muy importantes porque guiarán a los permanentes en su erupción, les mantendrán el espacio y serán con los que empiecen a aprender a morder y masticar la comida, e incluso a pronunciar algunas palabras.

Cuando el niño empieza a salivar más de lo normal o empieza a no dormir bien, es probable que le estén empezando a salir los dientes. Existen geles para masajear las encías o mordedores que pueden ayudar a aliviar la situación.

En cuanto erupcione un diente hay que empezar a limpiarlo. Al principio se puede limpiar con una gasita o con un cepillo suave pediátrico. Hay que acostumbrarlos desde pequeñitos en unos correctos hábitos de higiene oral. Es aconsejable que los padres supervisen el cepillado por lo menos una vez al día y hasta los 7 años. La pasta dentífrica se puede usar desde el principio y es recomendable que tenga 1000 ppm de flúor. La cantidad variará dependiendo de la edad; hasta los 3 años el tamaño de un grano de arroz, de los 3 a los 6 años aumentaremos el tamaño al de un guisante y así progresivamente. El cepillo es recomendable cambiarlo cada 3 meses y limpiarlo bien después de cada uso.

La primera visita sería aconsejable que fuera en torno a los 3 años; para que vayan familiarizándose y lo ideal serían 2 visitas anuales.

A los 6 años erupcionan los primeros dientes definitivos, los cuales es aconsejable sellarlos con selladores de fisura para evitar que se careen.

En torno a esta edad también empieza el recambio de los dientes de leche, empezando habitualmente por los incisivos inferiores. Aquí podemos detectar diferentes anomalías de erupción:

  1. No es normal que el diente definitivo erupcione sin que se caiga el de leche. Este es un motivo de acudir al dentista. Normalmente esperaremos 1 mes para ver si se cae por sí solo y sino procederemos a la extracción del de leche. Durante ese mes le diremos al niño que lo mueva continuamente y que muerda con ese diente para ver si se cae.
  2. Hacia los 9 años habrá que vigilar la salida de los colmillos con una radiografía panorámica. Es un diente que con frecuencia sale en una malposición dentaria por falta de espacio, e incluso no erupciona. Si vemos algún problema y su dentista no realiza ortodoncia le derivaremos a un ortodoncista.
  3. En la Ortopantomografía también valoraremos si hay alguna agenesia (ausencia de diente o muela definitiva). En estos casos el diente o muela de leche se intentará mantener el mayor tiempo posible en boca, habiendo casos de dentición de leche en personas en torno a los 50 años.
  4. Puede haber una anomalía por que el niño se chupe el dedo o haya usado el chupete más allá de los 2 años. Estos hábitos pueden deformar la arcada dentaria y a veces necesitarán de ortodoncia para corregirlo.

Muchas veces la primera visita del niño es por dolor. Hay que pensar que los dientes de leche al igual que los definitivos son dientes vivos, que tienen pulpa (nervio) y que una vez que la caries llegue al nervio empiezan con dolor igual que en edad adulta. Por eso es importante que el niño nos visite desde los 3 años, 2 veces al año, para que se familiarice con la clínica y podamos diagnosticarlas antes de que duelan y el niño, además de sufrir asocie la visita a la clínica con el dolor.

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Amaia Berasategi
Odontóloga

Cómo influye la dieta en la salud oral de nuestros hijos

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Comer mucho no quiere decir comer sano. La obesidad infantil cada vez es mayor en nuestro entorno. Tenemos que comer de manera equilibrada y esto permitirá crecer de manera sana a tu hijo. Hay que reducir el consumo de productos azucarados, salados y que contengan grasas y recurrir a frutas, vegetales, pescado… Evitar al máximo las bebidas azucaradas (refrescos, jugos embotellados…) y a ser posible darles agua o leche para beber. La OMS recomienda un consumo menor a 5 cucharaditas de azúcar al día.

La cantidad de azúcar que comemos está muy relacionada con la facilidad de desarrollar caries, pues en la boca tenemos unas bacterias que transforman estos azucares en ácido y esto destruye los tejidos duros del diente (esmalte y dentina) produciendo la caries. Para prevenirla es necesaria una dieta sana, una correcta higiene bucal y revisiones periódicas al dentista.

Si tienes un bebé no mojes el chupete o el biberón en azúcar. A la noche hay muchos bebés que se duermen con el biberón o en el pecho de la madre, esto no es aconsejable pues antes de acostarles les deberíamos limpiar los dientes.

Por lo tanto, para evitar las caries es importante habituar a nuestros hijos en unos buenos hábitos de higiene oral y una alimentación equilibrada, basada sobre todo en frutas, verduras, pescado, evitando todo lo que se puedan los azúcares.

En la Clínica Dental Achútegui de Amara estaremos encantadas de atenderos y resolver las dudas que tengáis sobre la salud bucondental. Puedes visitarnos en la Avenida de Madrid 32, bajo en Amara Donostia – San Sebastián, llamarnos al 943 463 215 o escribirnos al Whatsapp 619 365 785 o a clinica@achuteguidental.com

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Amaia Berasategi
Odontóloga

BEBÉS Y SALUD BUCODENTAL

Achutegui Dental bebés y salud bucodental 1

A menudo se presentan en nuestra consulta de la Clínica Dental Achútegui de Amara, Donostia padres primerizos e incluso ya experimentados con dudas sobre la salud bucodental de sus bebés.

Y es que el tema da para muchas conversaciones y para mucha búsqueda en Internet. Las consultas más recurrentes suelen girar en torno a los posibles perjuicios del chupete o las tetinas de los biberones en la dentición de los niños últimamente también sobre si la lactancia materna puede afectar a la aparición de caries en los lactantes.

Cuando uno va a tener un bebé los buenos propósitos se multiplican y los padres suelen prometerse a si mismos que no recurrirán bajo ningún concepto al uso del chupete.  Pero… a menudo la realidad se impone y el bebé es un poquito más intranquilo de lo que esperábamos, tiene cólicos o duerme muy poco por las noches… y es en esos momentos cuando olvidamos nuestros buenos propósitos y el chupete nos parece un aliado imprescindible sin el que no podemos vivir.

Es en estos casos, cuando prescindir del chupete de golpe y porrazo nos parece un verdadero drama, cuando al menos debemos tener en cuenta una serie de aspectos para minimizar sus perjuicios.

En primer lugar es necesario usar chupetes adecuados a la edad de cada bebé. Si se usa biberón debemos evitar que el bebé se quede dormidos con él en la boca, no es conveniente que lo usen de chupete. En estos casos también es interesante comenzar pronto con la rutina de visitar al dentista, una evaluación temprana de la salud bucodental de nuestros pequeños nos puede evitar disgustos en un futuro.

Y la eterna pregunta ¿cuándo debemos quitar el chupete de la circulación? La lógica nos dice que lo antes posible, si puede ser antes de que el niño cumpla un año, perfecto!¿ Qué esta idea se nos hace muy cuesta arriba?, pues poco a poco debemos tender a que lo use lo mínimo imprescindible con el objetivo de retirarlo definitivamente en un plazo corto de tiempo.

Otra de las preocupaciones que nos llega a menudo a la consulta es el tema de la lactancia materna. Últimamente se ha extendido la creencia de que esta puede provocar la aparición de caries tempranas en los bebés. Nada más lejos de la realidad.

La lactancia materna al igual que en otros aspectos es beneficiosa para la salud bucodental de los bebés. Según la SEDO, contribuye al correcto desarrollo del aparato masticatorio. La succión del pezón es un ejercicio muy saludable para el correcto desarrollo de la boca y la mandíbula y tiene una menor incidencia en la posterior necesidad de usar ortodoncia que la alimentación con biberón.

En este como en cualquier otro tema dejarnos llevar por la rumorología no suele hacer más que aumentar nuestra confusión. ¿Qué debemos hacer ante la menor preocupación?  Consultar a nuestro dentista. En la Clínica Dental Achútegui de Amara, Donostia, estaremos encantadas de  aclarar vuestras  dudas ¿y con los bebés? Amor y paciencia… mucha paciencia 😉

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Cepíllame, cepíllate | ¿Cómo prevenir las caries?

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La caries dental esa una de las principales preocupaciones de los padres en términos mundiales, ya que entre el 60% y el 90% de los niños tienen esta enfermedad que se caracteriza por la destrucción de los tejidos del diente. Durante años, se hablo de la relación genética, pero tras diversos estudios la realidad es otra. Esta enfermedad es uno de los problemas de salud más extendidos entre la población de todas las edades, por esto mismo, la preocupación para que los más pequeños no lo padezcan es considerable.

¿Cómo prevenir la caries?

Uno de los mayores culpables de la caries es el azúcar, por eso mismo es importante educar a los más pequeños en tener una dieta sana y no abusar de los contenidos azucarados. Es verdad, que a veces toda persona se toma un pequeño antojo, pero tras esas acciones es imprescindible una buena limpieza bucal para así mantener los dientes limpios.

Otro paso importante, es mantener una rutina de limpieza diaria, y con un mínimo 2 veces por día, ya que toda higiene empieza por unos hábitos adecuados. Para los niños, una de las claves es enseñarles desde pequeños estos hábitos; primero cepillándoles y luego dándoles la libertad de limpieza propia pero con un control diario. Aun así, es aconsejable acudir al dentista una vez al año para poder hacer una revisión y limpieza más concreta, aunque lo más recomendable es acudir cada 6 meses.

Por todo esto, los hábitos, tanto higiénicos como de alimentación, y las revisiones son la clave a la hora evitar la caries. Para los más pequeños, los padres son el ejemplo en todos los sentidos, por ello, estos deben de ser los encargados de llevar a cabo estos hábitos y revisiones bucales.

Nosotros somos los encargados de hacerte una limpieza concreta y precisa, por esto mismo, visítanos y trabajaremos para que tú y tu familia estéis dentro del 10% de la población que no tiene caries ¿Hablamos?

Consigue el Certificado del Ratoncito Pérez!

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Todo niño tiene la ilusión del Ratoncito Pérez, de cada diente que sea cae, de cada noche de espera por un regalo… por esto mismo, promovemos desde la Clínica Dental Achútegui ofrecerle a cada niño un certificado del Ratoncito Pérez. Con esto, incentivamos la higiene bucal y los hábitos de los más pequeños. ¡Para que en un futuro puedan llevar la sonrisa puesta!

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Disfruta de una casa con sonrisas limpias

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La diferencia entre los adultos y los niños, es la madurez para afrontar y llevar a cabo ciertos aspectos de la vida. Por eso mismo, es muy importante educarlos desde la diversión. Para eso, desde la Clínica Achútegui promovemos el entretenimiento para el cuidado bucal de los más pequeños. ¡Pégalo en tu frigorífico y disfruta de una casa con sonrisas limpias!

Sonrisas Limpias Clínica Dental Achútegui Odontopediatría[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_btn title=”Descarga” align=”left” i_icon_fontawesome=”fa fa-download” add_icon=”true” link=”url:https%3A%2F%2Fwww.achuteguidental.com%2Fwp-content%2Fuploads%2F2017%2F09%2FDisfruta-de-una-casa-con-sonrisas-limpias-Clinica-Dental-Achutegui-Donostia-San-Sebastian.pdf||target:%20_blank|”][/vc_column][/vc_row]

Adiós a las caries | Educa jugando

Juegos con niños para cuidar su boca

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La caries dental es una de las principales preocupaciones de los padres en cuanto a los niños, y el mayor culpable de esta enfermedad es el azúcar. De tal forma que educar fomentando hábitos de vida saludables e impulsándolos desde los juegos, pueden ser la clave para que los más pequeños no tengan que empezar desde pequeños a enfrentarse a diferentes tratamientos. ¡Busca el diente con caries, y bórralo de tu vida!

 

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Aprendamos de las sonrisas ajenas

Sonreír proporciona felicidad al ser humano, por lo que al estar contento el cerebro manda señales a los músculos faciales para así mostrar al exterior una sonrisa. Este sistema de comunicación se llama la propiocepción, que se define como un sistema de comunicación de doble sentido entre el cuerpo y el cerebro. La senda más conocida es la que va del cerebro a los músculos faciales, ya que cuando algo estimula el cuerpo positivamente el cerebro ordena al rostro que sonría. Pero tal y como se ha mencionado anteriormente, es una vía de doble sentido, por lo que cualquier individuo puede sonreír forzadamente para así enviar un aviso al cerebro para mantener la mente positiva.

 

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Ya en el año 1991, en un estudio de dos investigadores de la North Dakota State University , “Smile and (Half) the World Smiles with You, Frown and You Frown Alone”, se mencionaba el poder de la sonrisa en los diferentes ámbitos de la vida social. Por un lado, hay que apreciar cómo la facilidad de crear lazos entre individuos en caso de que uno de los dos tenga una sonrisa asciende un 50%. Hay que añadir también, el bienestar que proporciona a cada individuo el tener la sonrisa puesta, ya que el cuerpo humano produce serotonina y endorfinas, con las cuales la felicidad personal es mucho más fácil de conseguir.

Tal y como se demostró en este estudio, en caso de sonreír a un desconocido, la mayoría de los individuos responderán con otra sonrisa y descargarán tensiones, por lo que los lados positivos de la sonrisa a la hora de afrontar la vida son infinitas. Es interesante apreciar, como todos los porcentajes ascienden al tener , ya que es sinónimo de higiene dental, lo que se asocia a la imagen del individuo casi sin darnos cuenta.

Todos los adultos dicen, que los niños deben de aprender de los padres, pero en este caso los niños sonríen de media más de 400 veces al día, y poco más del 30% de los adultos llega a superar las 20 sonrisas diarias. Por lo que, aprendamos de ellos.

Ahora ya sabemos que una gran sonrisa es más importante de lo que creíamos. Y que tu sonrisa sea sana y bonita es nuestra labor. Por lo que, sonreír y mostrar una boca sana, cuidada y protegida, está en tu mano. Visítanos para seguir sonriendo como tú sabes.

 

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Todo lo que debes saber sobre el chupete y chuparse el dedo

Desde que nacemos, todos tenemos hábitos y prácticas inherentes a cada uno. Ya sea por motivos fisiológicos o por simple manía, hay gestos que no podemos evitar. Al nacer, todos los bebes adquieren costumbres que realizan de manera inconsciente. Uno de esos hábitos, importante para el desarrollo del niño, es el de llevarse a la boca todo lo que pueden. Es una forma de conocimiento.

El chupete es un método utilizado frecuentemente  por los padres con intención de saciar esas ansias de llevarse algo a la boca. Pero también, es un método que causa ciertas reticencias entre algunos  padres, y que optan por dejar que sus recién nacidos se chupen el dedo como método alternativo.

Pero… ¿Qué debo saber sobre cada método?

Algunos padres creen que chuparse el dedo es el mejor de los métodos, ya que es un hábito “natural”. Y aunque esa idea no deja de ser cierta, también es cierto que este método tiene ciertas desventajas.

La curiosidad de los bebés hace que estos sean propensos a tocarlo todo. Las manos de las niñas y de los niños suelen tocar todo tipo de elementos y superficies, muchas de ellas sucias. Esa suciedad suele acumularse en la uñas y en los dedos; y esto supone que esa suciedad pase a la boca de los bebes al chuparse el dedo.

Por otra parte, es más difícil dejar de chuparse el dedo que dejar el hábito de chupar el chupete. Al ser un método “natural”, el bebé considerará esa práctica como algo suyo. Deshacerse del chupete puede resultar dificultoso, pero tras un proceso de adaptación, el bebé aprenderá a vivir sin él. En cambio, es mucho más complicado si se trata del dedo, ya que al utilizar una parte de su cuerpo, es mucho más difícil controlar sus movimientos y actitudes. Esto puede acarrear un problema a lo largo del proceso del crecimiento de la persona, tanto física, porque el paladar y el dedo se deforman, como psicológicamente, por la inseguridad y dependencia que se crean. Además de problemas fonéticos y de pronunciación.

Chuparse el dedo también puede derivar en la costumbre de morderse las uñas, con todos los inconvenientes que esto acarrea.

Otros padres prefieren el uso del chupete. Este es más fácil, llegado su momento, de  retirar al bebe.

Los expertos recomiendan limitar el uso del chupete ya que puede interferir en la lactancia. EL bebé se puede acostumbrar a  succionar de una determinada manera.

El uso del chupete, por otra parte, supone el tener que mantener una higiene más cuidadosa. Antes de cada uso conviene limpiarlo, ya que gérmenes y bacterias han podido acumularse mientras el bebé no hacía uso de él.

Los chupetes estén diseñados para garantizar una seguridad óptima, pero ha habido algún raro caso en los que la parte de plástico del chupete se ha desprendido causando situaciones de riesgo.

El uso prolongado en el tiempo del chupete puede causar de igual manera que el hábito de chuparse el dedo, trastornos tanto psicológicos como en el desarrollo del  paladar.

 

 

 

¿Por qué se deben cuidar los dientes de leche si se van a caer?

Muchos padres y madres no le dan la importancia que merece el cuidado de la saludbucal de sus hijos. Se equivocan y mucho. Los dientes de leche o decíduos marcarán la salud de los dientes definitivos cuando los primeros se caigan. Además, los dientes de leche son fundamentales para el desarrollo del niño, tanto para una adecuada masticación de los alimentos, emisión de sonidos y  hablar correctamente, como para la vida de relación mediante su preciosa sonrisa.

Los dientes de leche están guardando el sitio para la erupción correcta de los permanentes. Por lo tanto, si se pierde el espacio habría que realizar un tratamiento de  ortodoncia, lo que supone más coste, tiempo y morbilidad.

Si no se cuidan adecuadamente se puede producir dolor y/o infecciones que perjudican a la salud y al bienestar del niño. Además una infección puede afectar al diente definitivo que está debajo.

Por eso es tan importante una vez que aparecen los dientes, entre los seis meses y 1 año, que los niños se acostumbren a cuidarlos y a aprender a tener buenos hábitos de higiene. Los dientes son necesarios para la masticación y para el crecimiento de los huesos de la cara.

Existen cuidados que los padres deben tener en cuenta para conseguir una buena salud bucal de sus hijos. ¡Ponlos en práctica!

  1. Cuidar que el bebé no duerma con el biberón. Así evitaremos que los residuos de leche provoque la aparición de caries.
  2. Cuando los txikis ya tienen sus primeros dientitos es necesario que los limpien con un cepillo pequeño y agua para eliminar los rastros de comida.
  3. A partir de los 3 años se recomienda que acudan a su primera visita al dentista a no ser que antes hayan detectado algo extraño y hayan visitado ya a un especialista. Esto debe repetirse cada seis meses.
  4. Para una adecuada higiene dental es recomendable usar todos los días un cepillo, pasta y enjuague con flúor. Los padres deben supervisar esta actividad hasta los siete años.
  5. Es aconsejable acudir al dentista dos veces al año para realizar una limpieza y valorar si es necesario tomar algunas medidas preventivas y/o curativas.

¡Txikis queremos veros sonreír! 😀

Higiene bucal en los niños

Si enseña a su hijo/a desde pequeño los métodos de higiene bucal apropiados y la importancia de cepillarse los dientes todos los días, habrá invertido en salud y le proporcionará beneficios para toda la vida. Los niños son muy observadores y se fijan mucho en lo que hacen los mayores, por eso, hay que ser un buen ejemplo para ellos. Es primordial que vean que cuidamos los dientes y así el niño recibirá el mensaje de que la salud bucal es algo importante. Eso si, no debemos olvidar que son niños y que tenemos que hacer de la higiene dental una tarea divertida.

El hilo dental

Muchos padres se preguntan si sus hijos deben usar hilo dental o no. La respuesta es sí, ya que el hilo ayuda a eliminar los restos de comida y la placa bacteriana que se acumula en los dientes y donde el cepillo no llega. A partir de los 4 años es recomendable que comiencen a familiarizarse con el hilo dental, con ayuda de los padres, y a los 8 años la mayoría de los niños pueden empezar a utilizarlo ellos mismos.

El cepillado dental en niños

Es importante que nos fijemos como se cepillan los dientes los niños, para que no cojan malos hábitos y se cepillen de manera correcta. Estas son algunas de las recomendaciones que os damos:

  • Utilice una pequeña cantidad de pasta de dientes (del tamaño de un guisante) con cantidades adecuadas de flúor. Comprueba que sus hijos no se traguen la pasta de dientes.
  • Comprarle un cepillo dental suave. Primero, debe cepillarse la superficie interior de cada diente, de posterior a anterior. Después, limpie las superficies exteriores de cada diente. Y por último, cepille bien la superficie de masticación de cada diente.
  • Llevar a cabo la higiene en un momento en el que el niño esté relajado y de buen humor, y no hacerlo justo antes de ir a la cama que es cuando está más cansado o dormido.
  • Se puede preseleccionar los cepillos que consideremos adecuados para el niño y dejarle a él escoger cuál quiere usar. Si el cepillo tiene su color o su personaje favorito, le entusiasmará más cepillarse los dientes.
  • Proponer una actividad agradable para el niño, no a modo de chantaje ni recompensa, sino como un incentivo para hacer después del cepillado.
  • Evitar amenazas, castigos y argumentos negativos. Siempre es más recomendable mostrar el lado positivo del cepillado: Nos cepillamos para cuidarnos, igual como hacemos con el cabello…
  • Reservar un juguete para la hora del cepillado. Se puede usar una marioneta, un muñeco o algún objeto interesante con el que el niño sólo pueda jugar durante el cepillado de los dientes.
  • Es muy importante que os lavéis los dientes juntos, que el niño os mire y quiera imitaros.

Pero, recuerda… ¡Que no falte nunca la diversión! 🙂

Agur al chupete en Navidad

El chupete es uno de los objetos más valorados de los niños durante la primera parte de su infancia. Además de relacionarlo con un papel nutritivo, los bebés también lo utilizan para tranquilizarse y calmarse. Existe un gran debate en torno a este tema, algunos creen que el chupete puede afectar negativamente en la estructura de la boca y al crecimiento de los dientes. Lo cierto es que no existe ningún peligro, ya que el chupete ayuda en muchos aspectos al desarrollo de los maxilares del niño. Lo que si deben vigilar los padres es que los niños que no usan chupete no cojan otras costumbres como chuparse el dedo o morder otros objetos. Está demostrado que el chupeteo del dedo si produce graves modificaciones en el desarrollo de los dientes, creando graves problemas ortodóncicos. Además, las manos de los niños pueden estar en contacto con el suelo y no mantener una higiene bucodental correcta.

El chupete fuera antes de los 3 años

Normalmente, lo más complicado no suele ser que empiecen a usar chupete, sino quitárselo para siempre. Se recomienda quitar el chupete a los niños antes de cumplir los 3 años. Para ir quitando la costumbre de que esté siempre con el chupete en la boca o cerca de él, hay que intentar evitar una serie de hábitos como colgarle el chupete en la ropa para que no lo tenga siempre a su disposición o quitárselo cuando se haya dormido. Pero muchos os preguntaréis cómo podéis quitárselo, si se pasa las 24 horas del día con él. Los profesionales aconsejan quitárselo de manera radical, sin avisar, diciéndole al pequeño que el chupete “ya no está” y distrayéndole con algún juguete que le guste. Los tres o cuatro primeros días puede que sean duros y que el niño esté más casquetoso, pero en pocos días se le habrá olvidado.

Otra forma muy utilizada por los padres y que tiene muy buen resultado en los niños, es dejar el chupete a los Reyes Magos o al Olentzero en Navidad. Ya que se acerca el mes de diciembre, es conveniente que se le vaya diciendo al niño que va a tener que “despedirse del chupete en Gabonas” porque ya es mayor y sino los Reyes le van a traer regalos de niños pequeños. La víspera de Reyes se dejan los chupetes (es importante que se dejen todos) en la mesa junto al turrón para Melchor, Gaspar y Baltasar y el agua para los camellos. Parece absurdo pero este tipo de juegos con los niños funcionan y no será tan duro como quitárselo de un día para otro.

Da el paso con tu hij@ 🙂

Mi hijo no quiere cepillarse los dientes

Todos hemos sido niños y en multitud de ocasiones no hemos querido limpiarnos los dientes, nos daba pereza o simplemente no creíamos que fuese tan importante. Cada noche la misma historia antes de ir a la cama, tu hijo no quiere limpiarse los dientes y empieza a corretear y a escaparse como si de una pesadilla se tratara. ¿Qué podéis hacer los padres para convencer a vuestros hijos de que hay que lavarse los dientes de manera correcta y tres veces al día? En este post os daremos algunas técnicas para atraer a los más pequeños y concienciarles de que la higiene bucodental es esencial. De esta manera, nos aseguraremos de que nuestros hijos y su salud bucal crezcan sanos y libres de caries.

¿Qué es lo que más les gusta a los niños?

¡Aprender jugando! Pues vamos allá 🙂

La manera más fácil de que interioricen esto es a través de la diversión, las lecturas y los dibujos animados. Para ello recomendamos los siguientes libros:

  • Cepíllate el pico Perico: Se trata de un divertido cuento cuyo protagonista es un pollito llamado Perico. Un día su madre se da cuenta que el canto de su hijo sonaba diferente así que lo lleva al médico donde descubre que tiene caries. Su Perico ha descuidado la higiene de su pico, algo que no volverá a suceder.
  • El libro de los dientes limpios: Se trata de un libro que está dirigido tanto a niños como a padres. El libro está compuesto por dos partes: en la primera, dos divertidas hadas guían a los pequeños a través de sus aventuras y simpáticas actividades para concienciarles sobre la necesidad de cuidar sus dientes. La otra parte está dirigida a los padres, proporcionándoles ayudas, claves y métodos para animar a los pequeños al cepillado de sus dientes. Puedes leerlo online o descargarlo gratuitamente desde su página web.
  • ¡A lavarse los dientes!: Un divertido libro con simpáticas ilustraciones que ayuda a los niños a aprender a lavarse los dientes, les introduce en el vocabulario del mundo de la higiene oral y les enseña la técnica correcta de lavado a través de ilustraciones muy atractivas.

También existen videos muy educativos y a la vez entretenidos que recomendamos para ponérselos a los niños. Puedes descargártelos o verlos online en Youtube. Está comprobado que con los niños estos vídeos funcionan:

  • Dientin: Este dibujo animado enseña la importancia de la salud oral y lo importante que es lavarse los dientes.
  • Muelitas: Estos capítulos son muy divertidos y educativos para los pequeños.
  • Doctora Juguetes: La doctora enseña a los niños a cepillarse los dientes correctamente.

En Internet hay un sin fin de cuentos y vídeos que te pueden ayudar a enseñar a tus hijos a cuidar de sus dientes de una forma amena.

Cómo motivar a un niño

Es imprescindible que además de que se use la diversión y los juegos para concienciarles, los padres sean un ejemplo para ellos. Los niños, muchas veces, quieren saber el motivo de todo y como es lógico también querrán saber por qué es importante cepillarse los dientes. Aunque cueste un poquito, hay que hacerles entender lo importante que es mantener la boca sana.

Cuando un niño no quiera limpiarse los dientes, no es recomendable que se le sancione. Sin embargo, se le puede premiar con leerle su libro favorito. Es muy importante que os laveis los dientes juntos, que el niño os mire y quiera imitaros. Así aprenderá más rápido.

¡Que no falte la diversión!

El Hada de los Dientes

¿Conoces qué costumbre hay en otros países respecto a los dientes de leche? ¿Qué historias cuentan las amas de otros países a sus niños cuando se les cae el primer diente? Hoy analizaremos los cuentos tradicionales más conocidos del mundo y entenderemos mejor las costumbres que hay en la sociedad respecto a los dientes caídos.

El más conocido de todos, el Ratoncito Pérez, mágico personaje que a cambio de un diente te deja alguna moneda debajo de la almohada. Una historia preciosa que os contamos a los pequeños hispanohablantes en el artículo “Érase una vez un ratón llamado Pérez … “.

En el resto de Europa y Estados Unidos es El Hada de los Dientes quien se ocupa de esta importante tarea.  ¿Cuál es la historia del Hada de los Dientes? El ritual es muy parecido al del Ratoncito Pérez, el niño deja el diente debajo de la almohada para que, en este caso, el hada le deje un regalito a cambio. El objetivo, como en todos los cuentos infantiles, es entretener a los pequeños para que no se preocupen o se asusten por la perdida de un diente.

Leyenda del Hada de los Dientes

Cuenta la leyenda que hace muchos años en el país de las hadas, vivía una madre hada con sus tres hijas. Las dos mayores eran muy aplicadas y seguían los pasos y ordenes de la madre. Sin embargo, la más pequeña, Estrella, era diferente. Pasaba el día jugando, riendo e imaginando como serían los niños de otros países.

Un día la madre se acercó a Estrella y le dijo: “Tus hermanas están haciendo grandes progresos pero a ti tan sólo te gusta jugar, divertirte e imaginar otros mundos de niños”. La pequeña, tímidamente, contesto: “Lo sé, madre. A mi no me gusta la magia, me fascina volar y hacerme invisible en la oscuridad, pero me gustaría ser una niña normal”. Al decir esto, Estrella tenía miedo a la reacción de su madre pero, sorprendentemente, su madre le abrazo con cariño y le susurró: “mi joven y dulce hija, eres especial y tienes habilidades que los niños humanos no tienen”. Rápidamente la pequeña le interrumpió: “A mi me gusta jugar, me encantan los niños. Cada vez que se ríen mis alas aletean de alegría, cada vez que cantan mis pies bailan, cada vez que lloran les daría un beso y les diría que todo va a salir bien”.

 Al siguiente día, la madre les dijo a las tres hijas que habían aprendido la lección del arte de la magia y que quería conocer las habilidades que habían adquirido y cómo las iban a utilizar. El hada pequeña se puso muy nerviosa porque sabía que sus hermanas estaban más preparadas que ella. La madre comenzó: “Tú, la mayor de mis hijas, te responsabilizarás de la luna y las estrellas. La mediana te ocuparás de generar amor entre los humanos. Y mi pequeña hadita hará el trabajo más importante de todos, volará entre los niños, hasta que crezcan cuidará de ellos, cuando se les caiga el diente de leche les llevará monedas y regalos para que no tengan miedo“.

La pequeña no podía creer lo que estaba diciendo su madre. Su destino era ser el Hada de los Dientes y ella no podía estar más feliz.  Así surgió este querido personaje.

Otras fábulas

Sin embargo, también existen tradiciones en otros países de Europa. En Francia, por ejemplo, es el Petite Souris y en Italia el protagonista es un “duende dental” llamado Fatina, pero más conocido como Topino, que come ratones.

En Escocia los dientes los recoge una especie de hada-ratón de color blanco que compra los dientes de los niños a cambio de monedas. Los pequeños deben dejarlo en un vaso y cuando llega el día el diente ha desaparecido y en su lugar hay una moneda.

En Asia, curiosamente, si el diente que se cae es del maxilar superior los niños lo entierran. En cambio, si es del inferior lanzan el diente al tejado de su casa para pedir que les crezcan los dientes de “niño mayor” de manera sana.

En países como Jordania, Egipto o Palestina se tira el diente al aire para lograr buena suerte.

Por último, en Nigeria la tradición es completamente diferente. Los niños dibujan siete círculos en el suelo y tienen que bailar en cada uno de ellos. Si bailan bien, el diente saldrá derecho; sino, saldrá torcido.

Cambio de dentición en los niños

Achutegui traumatismo dental

Desde que se completa la dentadura de leche (dos años y medio), hasta que se cae el  primero de los dientes transcurre un tiempo en el que la boca no experimenta cambios externos. No obstante los maxilares, superior e inferior, experimentan un aumento de tamaño y dentro de los mismos ocurren grandes y continuos cambios como son la formación y el desarrollo de los gérmenes dentarios definitivos.

Hacia los 6 años , los dientes de leche empiezan a moverse y se caen. Lo que vemos en nuestras manos son dientes sin apenas raíz, y no es porque no  la tengan. El motivo de dicha apariencia se debe a la reabsorción que sufren las raíces de los dientes deciduos por la presión del diente definitivo que intenta salir.

Normalmente salen por el hueco que deja el diente de leche, aunque en ocasiones pueden coexistir.

¿Qué hacer si se le mueve un diente al niño?

En principio no hay que hacer nada. Hay que dejar que la propia naturaleza haga  su proceso; normalmente se produce hacia los 6 años , siendo normal la variabilidad de un año por arriba o por abajo, y es el incisivo central inferior el primero en exfoliarse(caerse).

También debemos tener en cuenta que los dientes  definitivos son más grandes que los de leche a los que sustituyen, por lo que la separación existente entre los dientes de leche desaparece. A veces no hay sitio y los dientes definitivos salen torcidos y poco a poco se van alineando por si solos.

Solo en 1%de los casos, el diente deciduo permanece en la boca una vez erupcionado el definitivo. En esta situación se debe acudir al dentista, el cual valorara si es conveniente la extracción del diente de leche para permitir la correcta erupción del definitivo, evitando así malposiciones dentarias, caries  por acumulo de placa bacteriana ….etc.

¿Hay el mismo número de dientes de leche que definitivos?

No. Existen 20 piezas dentarias en la dentadura infantil frente a 32 piezas dentarias en la dentadura adulta; quiere esto decir que los 3 molares definitivos salen por detrás de los molares de leche (estos son sustituidos por los premolares), sin que se caigan por lo tanto ninguna pieza de leche.

Esto anterior es muy importante porque los padres creen que son piezas de leche y no les dan la importancia que tienen, ya que los molares tienen que durar toda la vida del niño.

¿Puede que alguna pieza dental no tenga recambio?

Si. Es lo que se llama agenesia dental. Las localizaciones más frecuentes son los premolares inferiores e incisivos laterales superiores.

Es importante conocer pronto esta anomalía para decidir si cuidar más la pieza de leche o por el contrario, si nos interesa cerrar el hueco que quedara cuando se caiga el diente de leche.

Finalmente recordar que para prevenir futuros problemas es aconsejable que los pequeños visiten periódicamente a su dentista para una revisión, controlando así posibles caries, inflamaciones de encías, ausencia de dientes definitivos, malposiciones dentarias…Al mismo tiempo que les podemos dar unas pautas para el cuidado de sus bocas, para que desde pequeñines se habitúen a hacerlo. En la Clínica Dental Achútegui le ayudamos a que aprenda sobre la salud de sus dientes jugando 😉

Érase una vez un ratón llamado Pérez …

¿Quién no ha contado esta historia alguna vez? Los más pequeños de la casa son los que más conocen al protagonista de este cuento tradicional. Los padres lo utilizan para tranquilizarles cuando se les cae su primer diente. Un niño suele tener unos 20 dientes de leche y a partir de los 6 años los cambian por las piezas dentales definitivas. En muchas ocasiones, esto les crea una intranquilidad porque no llegan a entender porque los pierden y qué es lo que ocurrirá a partir de entonces. Gracias a este relato,  los pequeños guardan el diente debajo de la almohada y esperan impacientes al regalito que les haya dejado el ratoncito Pérez.

La pérdida de un diente para un niño es una sensación parecida a cuando tienen que dejar de usar los pañales. Además, coincide en una etapa de muchas transiciones para los pequeños, ya que a esta edad comienzan la escuela primaria y es primordial que los padres traten el tema con total naturalidad. Para combatir este nerviosismo no hay nada mejor que una fábula y un poquito de fantasía para entusiasmar a los niños. Según el psicólogo Manuel Yániz, “las historias mágicas y de recompensa les dicen en su lenguaje que no deben temer al cambio“.

El cuento del ratoncito Pérez es muy habitual en España y en algunos países de Latinoamérica, utilizando diferentes versiones del mismo. En otros países también existen personajes de ficción como “El hada de los dientes” para tranquilizar a los niños. El objetivo de todos estos relatos infantiles es transmitir serenidad y quitar el miedo por la pérdida dental.

¿Cómo nació el relato del Ratoncito Pérez?

“Érase una vez un rey…”. El cuento del ratoncito Pérez empieza con un niño llamado Buby, que es ni más ni menos que un rey. Buby es hijo de Maricastaña en el cuento, pero en la vida real fue el pequeño Rey Alfonso XIII de España, hijo de la Reina María Cristina. Ella llamaba a su hijo “Bubi” en la intimidad.

Al parecer, cuenta la leyenda que la caída del primer diente de Alfonso XIII provocó conmoción en el palacio real, a tal punto que su madre decidió encargar un cuento para calmar a su real hijo, y solicitó la misión al padre Luis Coloma, un escritor que más tarde formaría parte de la Real Academia de la Lengua. El cuento se publicó en Madrid en 1894.

En la propia capital comienzan las aventuras de un ratoncito que vive en una caja de galletas y un día descubre que es mucho más divertido salir a explorar la ciudad a través de cañerías y alcantarillados. Esquivando gatos y otros peligros, visita cada noche a los niños y se hace amigo de ellos.

En una ocasión acaba en la habitación del Rey Budy (Alfonso XIII), hijo de Maricastaña (María Cristina). El ratón Pérez se posa sobre él y Budy estornuda al sentir la cola del ratoncito en su nariz, convirtiéndose en un noble ratoncito. Budy comienza sus correrías como ratoncito y visita los hogares de otros niños para darse cuenta, pronto, de que el resto de pequeños no viven tan bien como él. Los niños son mucho más pobres y no tienen las comodidades que Budy tiene en palacio. Así que decide cambiar los dientes de leche que los niños dejan bajo su almohada por algunas monedas.

¡ Y colorín colorado… este cuento no ha acabado !